La pesadilla del influencer

El inquietante auge de las redes sociales ha tocado fondo llegando a afectar a los más pequeños de la casa que están expuestos a la avaricia de grandes compañías.

Influencer

Internet nació como una herramienta militar, un arma sin munición que con el tiempo se ha ido cargando con los datos que los propios usuarios sin tener el cuenta las recomendaciones de muchísimos expertos.

Los resultados no han tardado en llegar han bastado 10 años para transformar a la sociedad y arrastrarla a una dependencia de lo supuestamente “social” lo más preocupante es la exposición de los más pequeños, los alumnos en las clases han creado su propio “ranking de popularidad” interno. Para empezar si no usas redes sociales serás excluido, un cruel entretenimiento para esos “influensers primerizos” el poder de la manipulación es tal que no solo están obligados a crear su diario, si no que además tiene el reto de gustar a los demás convirtiéndose en una cruel competición, lo que conlleva aumentar la dificultad y perder muchísimas horas en encontrar algo que agrade a los demás hasta el punto muchos han perdido la vida intentando conseguir la foto imposible agarrado de un saliente de un rascacielos.

Si hasta el momento todo es malo ahora viene lo peor, este ansia por gustar hace de nosotros personas altamente egocéntricas, egoístas, superficiales donde la conversación de base es el ánimo de criticar, pisar a los demás para parecer más alto.

Esta forma de interacción social es altamente tóxica donde la tendencia a la burla, a la superación de intentar aparentar más corroa el ánimo de los más peques que en realidad tienen que centrarse en divertirse y aprender cosas positivas.

Es de seguro que necesitamos una regulación urgente para prohibir el uso de las redes sociales en los menores hasta los 18 años, y acceso a la tecnología móvil a partir de los 12 en modelos adecuados a la edad con carácter educativo.

El objetivo de las redes sociales es que pasemos el mayor número de horas pegadas a ellas, básicamente están perfilando una herramienta perfecta para crear adicciones similares a las del juego o las drogas.

¿Dejarías a tus pequeños jugar con drogas de diseño desconocidas?

El vídeo a continuación muestra a una chica destrozando una estatua de más de 200 años para subirla a su red social favorita. Resulta especialmente llamativo que podría ganarse miles de likes por crear una obra de arte pero el mal enfoque de la red social la empujo a esta atrocidad para superarse.

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