Consumo colaborativo

Basura electrónica

Quédense con esta frase por que cada vez más va a formar parte de nuestras vidas, nuevos conceptos de consumo frente a un planeta que dice basta, el uso compartido de objetos y servicios será tendencia a lo largo de este siglo y de seguro marcará la historia del momento que la humanidad tomó conciencia del grave daño que la producción incontrolada y las mentiras vertidas que alimentan la posesión como medio para alcanzar la felicidad.

El problema es realmente más reciente de lo que podríamos llegar a pensar. A lo largo del siglo XX las diferentes lógicas gubernamentales alimentaban el capitalismo que desembocaron en el surgir de la publicidad como herramienta para despertar necesidades en el consumidor.

Según describe Marvin Harris:

Tras la aparición del capitalismo en la Europa occidental, la adquisición competitiva de riqueza se convirtió una vez más en el criterio fundamental para alcanzar el estatus de gran hombre. Sólo que en este caso los grandes hombres intentaban arrebatarse la riqueza unos a otros, y se otorgaba mayor prestigio y poder al individuo que lograba acumular y sostener la mayor fortuna. Durante los primeros años del capitalismo se confería el mayor prestigio a los que eran más ricos pero vivían más frugalmente. Más adelante, cuando sus fortunas se hicieron más seguras, la clase alta capitalista recurrió al consumo y despilfarro conspicuos en gran escala para impresionar a sus rivales. Construían grandes mansiones, se vestían con elegancia exclusiva, se adornaban con joyas enormes y hablaban con desprecio de las masas empobrecidas. Entretanto, las clases media y baja continuaban asignando el mayor prestigio a los que trabajaban más, gastaban menos y se oponían con sobriedad a cualquier forma de consumo y despilfarro conspicuos. Pero como el crecimiento de la capacidad industrial comenzaba a saturar el mercado de los consumidores, había que desarraigar a las clases media y baja de sus hábitos vulgares. La publicidad y los medios de comunicación de masas aunaron sus fuerzas para inducir a la clase media y baja a dejar de ahorrar y a comprar, consumir, despilfarrar o gastar cantidades de bienes y servicios cada vez mayores. De ahí que los buscadores de estatus de la clase media confirieran el prestigio más alto al consumidor más importante y más conspicuo.


Marvin Harris

Este forma de entender la vida ha formado parte de nosotros, podemos palpar la manipulación en colores, objetos prendas y simbolismos, un compendio de ideas que marcan el estereotipo y camino que debemos seguir en cierta forma anulando y discriminando aquel que desea disfrutar de otros cosas por una atracción natural, el consumo incontrolado da situaciones tan ridículas que nos hacen pensar, como hechos tan sencillos como compartir un taladro el cual quizás sea usado 50 minutos en años mientras que cada persona posee al igual o con más prestaciones en la misma situación. No creen que sería ideal centros donde poder acudir para alquilar estas herramientas frente a un consumo innecesario que persigue la acumulación para su almacenaje.

Ciertamente podría decirse que ese consumismo también ha fomentado la innovación pero no de la forma esperada.

La publicidad aprovecha nuestra debilidad y la falta de identidad para mostrar estereotipos con el cual podamos identificarnos.

Causas y consecuencias:

  • La publicidad consigue convencer de la necesidad de uso de objetos que anteriormente se consideraban un lujo.
  • La predisposición en la cultura de usar y tirar sin tener en cuenta el daño medio ambiental.
  • La baja calidad de los productos creados para una vida limitada haciendo ver la realidad, lo barato sale caro.
  • Surgimiento de nuevas patologías como la depresión y derivadas como la obesidad nos hace creer más en la publicidad engañosa que intenta hacernos ver que consumiendo indiscriminadamente ciertos productos vamos a obtener resultados milagrosos.
  • El reciclaje inadecuado también resulta problemático a la larga.
  • La cultura y la presión social.

Hechos como la compra compulsiva de vehículos está mermando ante una conciencia social sencilla de comprender, desde el fomento del transporte público hasta nuevos servicios para compartir vehículos. El máximo exponente del consumismo lo vemos en venta de vehículos donde nunca lo dejas de pagar a cambio de renovarlo cada determinado tiempo, algo que podría parecer genial da lugar a un encarecimiento aún mayor, además de fomentar más los males del siglo XX que hacen estragos ahora, un ansia aún mayor por un estilo de vida que cada vez más no se hace conscientes de lo poco saludable que resulta, aumento desmesurado del stress, frustración, violencia, ofuscación y fracaso, fantasmas que nos atormentan si no conseguimos obtener los objetivos que se esperan de nosotros.

Es ahora cuando seremos testigos del cambio de hábitos que marcarán las vidas de futuras generaciones, una mayor conciencia social hace el rechazo a artículos creados en países que explotan personas, destruyen empleo en el propio país, destruyen bosques para mayores producciones, se ven implicados en desastres medio-ambientales o muestran total desinterés por ello, es tal el peligro que acecha a grandes petroleras que pretenden ser punta de lanza de este nuevo modelo energético limpio para lavar la mala imagen de ser en parte responsable de un modelo asfixiante.

¿Cómo reducimos los efectos dañinos del consumismo?

Comprar objetos de segunda mano.

Consideración de consecuencias antes de su adquisición como, impacto en la salud, ecosistema, economía personal, local e internacional y finalmente la más importante si es una necesidad real o es una necesidad creada artificialmente por la publicidad o la moda.

Homo oeconomicus

La persona económica tiene dos caras, la empresarial y la consumidora, el empresario mira y se preocupa por la evolución de su negocio y las nuevas tendencias de consumo. Preferencias:

  • Tener más y ser más grandes que los otros
  • Celeridad para llevar a cabo sus propios planes económicos.
  • Atracción de lo novedoso
  • Anhelo de poder.

Tipos de consumo

Consumo experimental de nuevos productos o servicios por novedad o curiosidad.

Consumo ocasional o intermitente bien basado en la disponibilidad o bien la satisfacción de necesidades no permanentes.

Consumo habitual que forma parte de las actividades cotidianas.


Conclusiones

Sin duda alguna hemos visto en los diarios el gran problema de los micro plásticos, literalmente el planeta nos hace comer nuestras propias mentiras. Poco que añadir a esto…

Por eso nuevos conceptos como la economía colaborativa son un valor al alza que crea conciencia de preservar nuestro hábitat.

Estas nuevas formas de consumo afectará a cómo produce cada empresa sus productos donde el consumidor también tendrá derecho a exigir en las etiquetas un distintivo de cadena de valor, distintivos que nos muestren la ausencia de malas prácticas publicitarias o de consumo.

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